3.3 Climaterio y menopausia

El climaterio es la fase de la vida que comprende los años de transición entre la fase reproductiva y la no reproductiva. La última menstruación se denomina menopausia (este término se confunde generalmente con climaterio), que suele aparecer alrededor a los 50 años, aunque en algunos casos antes de los 40 años (menopausia precoz) y en otros con más de 55 años (menopausia tardía). El climaterio abarca la premenopausia (de dos a ocho años) y la postmenopausia (de uno a seis años). Este periodo de transición de la pre- a la postmenopausia es variable de mujer a mujer, pudiendo durar hasta 20 años. Se caracteriza por una serie de cambios fisiológicos, en gran parte de índole hormonal (descenso de la producción de estrógenos en los ovarios), que afectan a la salud física, psíquica y social de la mujer y que la hacen más vulnerable.
Debido a la mejora de las condiciones de vida y la calidad de los sistemas sanitarios de las sociedades desarrolladas, la esperanza de vida de las personas y de la mujer en particular, que supera a la del hombre en 4 o 5 años, se ha prolongado hasta por encima de los 80 años, lo que resalta la importancia de conocer los principios de una vida sana y los logros y avances de la medicina (al alcance de cualquiera en la consulta médica o centro de salud) para mantener una buena o aceptable calidad de vida en esta prolongada fase, aprendiendo a vivir de forma natural y positiva los cambios del cuerpo y de la mente que tienen lugar paulatinamente con el aumento de la edad. En este aspecto es necesario también superar los estereotipos en cuanto al rol tradicional de la mujer y asumir la igualdad de género por parte del varón en todas sus vertientes (social, en la vida familiar y profesional, en la sexualidad, etc.)
Sintomatología
Los principales síntomas directamente relacionados con el paulatino descenso de los estrógenos son, además de las irregularidades del ciclo menstrual y la amenorrea definitiva (menopausia), fundamentalmente tres :
- Trastornos vasomotores: Sofocos y sudación. Se deben a una disregulación del centro termorregulador y aparecen con frecuencia variable en el día y la noche produciendo en estos casos insomnio y cansancio.
- Atrofia urogenital. Aunque la atrofia se presenta en todos los órganos genitales, son los cambios en la vulva, vagina y uretra los que generalmente percibe la mujer, destacando la sequedad vaginal, lo que puede originar dispareunia (dolor durante la penetración).
- Disminución de la masa ósea. Está asociada a la edad en hombres y mujeres, sin embargo, en la mujer, la disminución de los estrógenos produce un aumento significativo de la incidencia de osteoporosis en relación a los hombres de la misma edad, lo que crea un mayor riesgo de sufrir fracturas osteoporóticas (de cadera, de vértebras, del antebrazo, etc).
Estos síntomas pueden afectar a la mujer en diferentes grados de intensidad y frecuencia y condicionan, en parte, la pérdida de calidad de vida. El incremento del riesgo cardiovascular y los trastornos psíquicos y mentales (ansiedad, depresión, pérdida de autoestima) que se asocian a los cambios hormonales en el climaterio, no están relacionados de forma directa y exclusiva con el descenso de los estrógenos, pero si inciden, junto a otros transtornos como la hipertensión, diabetes, obesidad, artrosis etc., en el caracter crónico de la enfermedad, causando discapacidad o incapacidad para realizar tareas de la vida cotidiana y profesional.
Tratamiento del climaterio
Aunque los cambios hormonales y sus secuelas son parte del proceso fisiológico (normal) en esta etapa vital, la intensidad y variedad de síntomas pueden aconsejar un tratamiento con el objeto de compensar la pérdida de estrógenos. Entre los tipos de tratamientos se encuentran:
- Terapia hormonal. Se realiza con estrógenos y en el caso de mujeres que mantienen sangrados menstruales se asocian con progestágenos (para prevenir el riesgo de cáncer de endometrio). Se administran en pauta cíclica o secuencial a mujeres menopáusicas de menos de 45 años, premenopáusicas y hasta dos años después de la menopausia. Para mujeres a partir de uno a dos años tras la menopausia se administran en pauta continua .Es el método más eficaz para combatir los síntomas vasomotores y de atrogia genital.
- Raloxifeno. Es un fármaco que actúa como agonista de receptores de estrógenos sobre el metabolismo hepático, lipídico y de huesos. No mejora los síntomas vasomotores, pero es una alternativa para la prevención de la osteoporosis.
- Tibolona. Es un esteroide sintético con propiedades hormonales (estrogénicas, progestagénicas y androgénicas) eludiendo los efectos indeseables de éstas. Está indicado para prevenir la osteoporosis.
- Fitoestrógenos (Isoflavonas). Son de origen vegetal (soja) y presentan acciones similares al estrógeno natural, aunque aun no hay evidencia científica sobre su efectividad (propiedades antioxidantes, anticancerígenas y de disminución del nivel de colesterol sanguíneo). Se utilizan para aliviar los síntomas vasomotores.
- Otras terapias herbales alternativas (Cimifuga racemosa y otras substancias de orígen vegetal)).No se ha demostrado su eficacia en estudios recientes, aunque algunas mujeres refieren alivio moderado de síntomas ( no descartando posible efecto placebo).
- Técnicas de autocontrol, relajación y disminución del estrés como el yoga tienen un efecto positivo en la capacidad de influir sobre la percepción y valoración subjetiva de los síntomas corporales del climaterio y los cambios vitales asociados a esta etapa.
Existe mayoritariamente consenso entre los profesionales médicos (ver comunicado de la SEGO ) en que la terapia hormonal puede beneficiar a un sector de las mujeres, en especial aquellas con síntomas vasomotores, genitourinarios u osteoporóticos y que, aunque sus indicaciones son, a día de hoy, más restrictivas (debido a los resultados de diferentes estudios a largo plazo sobre los beneficios, riesgos e inconvenientes de la terapia hormonal), no existe ninguna contraindicación absoluta a la administración de hormonas sexuales en el climaterio en un periodo corto de 1 a 2 años.
En todo caso cabe destacar que, pese a la presencia de síntomas de mayor o menor envergadura, la mayoría de mujeres no requiere un tratamiento específico. Si se opta por el tratamiento, este debe ser abordado siempre de forma individual, considerando antecedentes y circunstancias personales y haciendo hincapié en recomendaciones generales sobre la especial importancia del ejercicio físico (en la mujer se recomienda especialmente la marcha, la natación y el baile o la danza), la alimentación equilibrada (rica en fibras, con la debida aportación de minerales y vitaminas,en especial calcio y vitamina D y A, predominio de las grasas insaturadas sobre las saturadas etc.) y el efecto perjudicial del tabaquismo y el consumo inmoderado de alcohol en el bienestar corporal y mental.



